domingo, 31 de marzo de 2013

DIARIO DE RAÚL I










Buenas tardes lectores:

Mi hazaña del finde pasado empezó como cualquier otro finde, desperté a una hora desorbitada de la tarde, no se porque últimamente estoy tan perezoso.
Debo deciros que, como de costumbre, mi “amiguito” se despertó antes que yo. Puedo ser todo lo pasivo que queráis, pero soy un hombre, es algo inevitable.
Tuve que rebuscar entre los tuppers de la nevera para encontrar algo de comer, cuando de repente sonó el timbre. Era Roberto, un compañero de trabajo con el que varias veces había compartido noches de fiesta y en alguna ocasión hasta cama. Nos habíamos entendido bien desde el principio y eso es bueno para ser compañeros de fiesta.
Él  venía muy bien arreglado, ya de por sí Roberto es un chico muy apuesto y gracias a él he descubierto muchas cosas que desconocía […]. Camisa, vaqueros apretados y engominado. No tenía muchas ganas de salir aquella noche, pero al final terminó convenciéndome para dar una vuelta “rápida”.
Me duché, me cambié y salimos a la calle. Como no, directos a Chueca, cuando pensaba que me cansaba de ese barrio, descubría “algo” que me hacia cambiar de idea. Empezamos a beber en casa de un amigo de Roberto, al que yo no conocía. No se cuanto tiempo pasó, solo recuerdo salir de ahí muy borracho y con un calentón indescriptible. Quería un hombre entre mis piernas.

No se donde nos metimos, pero con el subidón que llevaba pronto empecé a “bailar” con un morenazo de vaqueros claros. Pronto ese “baile” se transformó en vigorosos restregones. Sentía su cuerpo pegado al mío, caliente y su polla tiesa pegada a mí. Era inevitable empezar a comernos los morros en ese momento, el tío tenía unos movimientos muy brutos, lo que me encendió mucho más.

En cuanto me metió una mano dentro de los pantalones y empezó a palpar mi culo para luego acercar sus dedos hasta mi ano, supe que no aguantaría a llegar a casa. Nos despegamos por unos segundos, me miró con ojos pervertidos, se chupó un dedo y volvió a meterlo entre mis pantalones. Ahora sentía como su dos dedos intentaban abrirse paso por mi ojete vicioso.
En un momento le había empujado contra la pared y le dije al oído de ir al cuarto de baño. No hizo falta decirlo dos veces, me cogió fuerte y sin sacar sus dedos de mi culo, me llevó al baño.
[...TO BE CONTINUED]
 Por Romeo