CONSEJOS


¿Debería ser especial la primera vez?

Se que muchos os hacéis esta pregunta, aunque, si estáis aquí es porque ya habéis experimentado esa primera vez.
No debería deciros lo especial que debe ser, eso depende del valor que le de cada uno. A mi me hubiese gustado que hubiese sido más especial de lo que fué, aun así, quedamos, ambos, muy satisfechos.
Llevaba conociendo a un chico llamado Mario, le vi en Badoo y me llamó la atención, esbelto, alto, 23 años muy bien llevados, no comento lo guapo o no guapo porque eso es personal, pero para mí, era perfecto.
Comenzamos a hablar y pasados varios dias quedamos para tomar una copa. Fuimos al Hawaiano y desde el primer momento me cayó genial, además de guapo era encantador y congeniamos de maravilla. Estuvimos horas y horas charlando de unas y otras cosas, hasta que tuvimos que despedirnos, aun no habia habido contacto fisico, pero lo habría, de eso estaba seguro, lo noté.
 
A la semana siguiente, volvimos a quedar: me gustaba saber sobre él, sus a aficiones, gustos, intereses, etc. Regularmente quedábamos para dar una vuelta, hablar, contarnos cosas etc.
Hasta que por fin dimos el paso de darnos un beso, para mí fué inolvidable, llevaba días soñando con ese momento, ahí, en mitad de la Gran Vía después de echarnos un cine, lo recuerdo al detalle pero sobre todo recuerdo el proponerle subir a casa, con muchos nervios, para ver un poco la tele y estar juntos un rato mas.
 
Una cosa llevo a la otra y, entre tonteos y caricias, nos empezamos a quitar la ropa, tenía un cuerpo fibrado muy marcado que no podía dejar de mirar. Empezamos a besarnos la boca jugando con nuestras lenguas, nos besamos el cuello, bajando por el pecho hasta encontrar sus pezones, en ese momento no podía tener mis 5 sentidos en otro lado, estaban todos enfocados en él, y sus pezones.
Poco a poco, la situacion fué calentándose más y mas...
De repente, me dió por acercarme a su polla, que era bastante grande y estaba empapada, no podía NO llevarmela a la boca. Saboreé cada centímetro de su tranca hasta bajar a los huevos, que también probé. Verdaderamente era una polla de fotografiar.
Cuando me dí cuenta, él estaba haciendo lo mismo. Acabamos en un "69" que parecía no tener fin, pues ninguno quería dejar al otro.
 
Yo había comprado días antes condones, porque sabía que ese momento llegaría. Y vaya que llegó.
Él no sabía (ni sabe) que era mi primera vez. Me puso el condón e inmediatamente él se puso a “cuatro patas”, con ayuda de mi saliva pude empezar a empujar hasta metersela sin dificultad.
Pasión, calor y lujuria son las palabras que mejor pueden definir aquello... además de cambios de postura hicieron que, al rato, nos corriéramos de una manera que nunca hubiesemos imaginado.
 
La verdad, tengo un recuerdo muy bueno de esa primera vez.
Aún se me eriza el pelo de la nuca cuando recuerdo acercarme a su cuello y oler a Hugo Boss. 

Por Robin

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